‘¡No pagues el arriendo!’: obra visceral de Óscar Murillo

El artista tomó un recibo, escribió elementos básicos de una canasta familiar y luego los tachó.

La primera vez que vi una obra de Óscar Murillo fue en The Broad, en Los Angeles. El museo –que nació de una colección privada de arte contemporáneo– tenía una toda una pared –tal vez de 30 metros de largo y seis de altura– llena de obras de Murillo.

The Broad no tiene precisamente una colección de bajo perfil. Nunca había visto juntas tantas obras de Takashi Murakami o de Jeff Koons bajo un mismo techo. Y mucho menos de Murillo.

Murillo se convirtió en un tema de conversación obligatorio en Colombia cuando sus obras se empezaron a vender por precios escandalosos para un artista de 27 años.

En 2013, en la casa de subastas Christie’s, una pintura se vendió por 391.475 dólares. En Sotheby’s y en Phillips, en el mismo verano, el fenómeno se repitió por 177.456 y 224.145 dólares. Se convirtió en el tercer artista colombiano más caro de todos los tiempos detrás de Fernando Botero y Doris Salcedo.

Murillo sobrevivió al ruido mediático; soportó las criticas y una serie de suspicacias que reducían su obra a una operación comercial tan sofisticada como un invento de los tiburones de Wall Street.

Hoy es un artista consolidado y su historia personal, la de un niño de La Paila, Valle del Cauca, que emigra a Inglaterra, que estudia artes plásticas, que es becado por la RCA (Royal College of Art) y que para lograr tener tiempo para su obra trabajó como limpiador de edificios en Londres en las madrugadas, ya no es un elemento definitivo para hablar de él. Su obra no necesita de su biografía.

“Es un artista joven que ha logrado imponerse a la atención internacional por la calidad incuestionable de su trabajo. Y aunque su meteórica ascensión no ha sido indiferente a nadie, él sigue siendo una persona amable, generosa y agradecida. Por esto, su historia y su actitud puede constituir un ejemplo y un estimulo importante”, dice Eugenio Viola, curador jefe del Mambo.

Tomado de EL TIEMPO